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REFLEXIÓN SOBRE EL EJERCICIO DE LA ABOGACÍA EN DESPACHOS Y TAMAÑO DE LOS DESPACHOS

ABOGADOS Y DESPACHOS

En esta entrada se desarrolla un análisis personal sobre el ejercicio de la abogacia en relación con el tamaño de los despachos.

Análisis del sector de servicios jurídicos.

1. La competencia en el sector jurídico cada vez es mayor.

Aunque te especialices, es más difícil promocionarse, y requiere una inversión mayor de recursos.

2.  entrada de grandes empresas y franquicias en el sector.

A lo que hay que sumar que están surgiendo grandes empresas de servicios legales que cada vez ganan más cuota de mercado en reclamaciones masa. Y qué dedican una gran cantidad de recursos para seguir ganando mercado y que están impulsado los honorarios a la baja.

Esto está ocurriendo incluso en el sector de asesoría de empresas. Donde han surgido multitud de asesorías online. Incluso despachos dedicados tradicionalmente a las grandes empresas, están desembarcando en el sector PYME.

Incluso ya existen una firma de abogados en formato de franquicia, sí, franquicia, como los restaurantes.

3. rentabilidad a la baja

La rentabilidad de algunos asuntos, como los tráficos, despidos o reclamaciones de salarios, cada vez es menor. Lo que te obliga a llevar más asuntos para mantener el nivel de facturación.

4. fidelidad de los clientes.

La fidelidad de los clientes cada vez es menor. Esto es una apreciación subjetiva, pero que comparten otros compañeros. Habrá quién discrepe, pero veo como, cada vez más, hay clientes que se han ido por precio porque la pela es pela y a veces es mucha pela la que les rebajan.

En el sector  de asesoría de empresas, antes, la relación entre el profesional y el cliente era lo más parecido a la relación conyugal, en la que el cliente confesaba todo a su asesor que, en ocasiones llegaba a ser una especie guía espiritual.

5. incremento de las obligaciones.

En los despachos que atendemos empresas, las obligaciones se han multiplicado. Es difícil mantenerse al día y sacar el trabajo. Además, tienes que dedicarte a cuestiones internas del despacho.

Lo puede afirmar cualquier fiscalista, los continuos cambios normativos, el incremento de la actividad de la AEAT a través de los requerimientos automatizados. Trabajas más por lo mismo, o por menos.

6. hombre orquesta.

Te lo tienes que hacer todo, atender el teléfono, proveedores, la informática, escanear, incluso la limpieza. Promocionarse y conseguir visibilidad en estas condiciones es difícil y te resta tiempo de los asuntos.

PLANTEAMIENTO Y PROPUESTAS. EL TAMAÑO IMPORTA.

1. Separar la producción de la gestión.

Como en cualquier empresa, personas que sacan el trabajo y otros que administran, dirigen y coordinan. Lo que permite mayor productividad.

Además, creo que será más satisfactorio para cualquier profesional poder dedicarse solamente a lo que le gusta y no tener que estar pendiente de si falta papel, se ha roto el váter, o recogerse la facturas para hacer la declaraciones trimestrales.

2. Especialización interna y servicio integral.

Que permita dar un servicio de calidad pero sin perder asuntos. Los clientes de empresa agradecen no tener que acudir a otros proveedores y reduce el riesgo de fuga de clientes.

3. Promoción del negocio e incremento del volumen y capitalización del despacho.

Porque en caso de descenso puntual de la actividad, llevar un mayor volumen te permite tener más flexibilidad. Y porque la escasa capitalización de las empresas es la principal causa de mortalidad en las empresas.

4. Aumentar el número de puntos de atención personal (sedes).

Porque hay una gran parte de la población que sigue y seguirá queriendo una atención personal frente a la atención online. Y a mayor número de puntos de atención, lógicamente, se podrá conseguir más captación.

5. Conseguir equipos y software que aumente la eficiencia.

Por ejemplo, servidores dedicados, OCR de contabilidad de calidad, o una suite integral de calidad una asesoría que cuesta un huevo la integración y el mantenimiento.

CONCLUSIONES.

Todos estos puntos no pueden implementarse desde el ejercicio individual o desde un despacho pequeño. Por eso pienso que cada vez lo van tener más difícil si se quedan en un volumen de asuntos mediocre, que cada vez lo va a ser más, y con una rentabilidad menor.

Es complicado subir precios si el mercado los está impulsando a la baja. O incrementan su productividad o creo que muchos lo van a pasar mal. De hecho, creo que ya lo están pasando mal.

Con un despacho grande, te puedes permitir hacer economía de escala. Tener acceso a más recursos. Contar con la experiencia de otros compañeros. Especializarse personalmente y a la vez dar un servicio multidisciplinar. Despreocuparte de muchas cosas, y de tareas sencillas. Contratar personal para la administración y gestión de cobro.

Además, con un despacho pequeño, es muy difícil tener acceso a clientes grandes. Estás condenado siempre a los pleitos pequeños de particulares y PYMES. Te resta tiempo para lo importante, llevar los asuntos y mantenerte actualizado. Escribir artículos si te apetece. O poder tener tiempo para descansar.

Imagínate poder hacer tu trabajo, que te paguen y olvidarte de todo el trabajo accesorio y no remunerado que hacemos los abogados, graduados sociales, asesores y otros profesionales.

Creo que se puede hacer más, que se puede hacer de la abogacía un trabajo agradable si nos dotamos de tamaño y medios.